16 mar. 2012

Felip Puig impulsa un código buenas prácticas en la seguridad privada


 
El conseller de Interior, Felip Puig, está impulsando un código de buenas prácticas para que las empresas deseguridad privada busquen la excelencia y mejoren la formación de sus agentes ante la previsión de que cada vez colaborarán más en funciones policiales que no sean esenciales.
El conseller ha hecho este anuncio durante la inauguración de unas jornadas sobre la condición de agente de la autoridad del personal de seguridad privada, que se celebran en el Instituto de Seguridad Pública de Catalunya, después de que el Parlament aprobara recientemente otorgar categoría de autoridad a los agentes de seguridad privada que vigilan el sistema de transporte público.
Puig ha señalado que este código, cuyo borrador se podría aprobar mañana en el Consejo de Coordinación de la seguridad privada, no será un requisito para que las empresas del sector puedan colaborar con la administración, pero sí servirá para que mejoren su prestigio y la formación de sus agentes, lo que redundará en la confianza a la hora de trabajar con el sector público.
Las empresas que voluntariamente suscriban el código de buenas prácticas se comprometerán a tender a la excelencia organizativa y productiva, mejorar la formación de sus profesionales y aumentar la transparencia y complicidad con la administración, lo que redundará en un mejor servicio a los ciudadanos, según el conseller.
Puig ha destacado la importancia de que las empresas de seguridad privada asuman este esfuerzo para lograr la excelencia, ya que cada vez más su papel en la sociedad no será "ni subsidiario ni supletorio de la policía", sino "complementario".
En este contexto, el conseller ha planteado la necesidad de abrir un debate sobre la posibilidad de que las empresas de seguridad privada puedan ir asumiendo una mayor colaboración en tareas que ahora son policiales, siempre que no sean esenciales o indelegables.
Puig ha destacado que ahora ya se ha asumido con "cierta normalidad" lo que hace años era un "anatema", como por ejemplo que la seguridad privada se encargue de la vigilancia de instalaciones de policía, del ministerio de Defensa o de grandes eventos deportivos.
Por este motivo, ha pedido que se reflexione sobre si determinadas funciones que hoy realizan las policías podrían descansar en las empresas de seguridad privada, para que así la policía se pueda concentrar sobre todo en las funciones de investigación criminal, seguridad ciudadana y orden público.
Como ejemplo, Puig ha recordado su propuesta para que las empresas privadas asuman la vigilancia perimetral de los centros penitenciarios de Cataluña, aunque el traslado de presos y de detenidos seguiría en manos de la policía.
Otros ejemplos que hoy ha planteado el conseller para que sean objeto de reflexión son que las empresas privadas pudieran colaborar en el acompañamiento o apoyo a los policías de tráfico en las vueltas ciclistas o que, como ya ocurre en los ejes comerciales o en los polígonos industriales, la seguridad privada pudiera estar presente en el ámbito rural.
También ha recordado, por ejemplo, que en otros países europeos las empresas de seguridad privada llevan a cabo actuaciones complementarias en los controles de tráfico, ya que colaboran con las policías a la hora de realizar los controles de alcoholemia y drogas.
Puig ha aclarado que no está dando por hecho que en estos ámbitos vaya a haber seguridad privada, sino que es una reflexión que se puede hacer, para ver en qué campos y en qué ámbitos las empresas de vigilancia privada, si están comprometidas con la excelencia y sus trabajadores están bien formados, pueden colaborar con la policía.
En este sentido, ha advertido de que no busca que las empresas de seguridad privada compensen la necesidad de tener más mossos d'esquadra, sino que su presencia permita que la policía se concentre en funciones de investigación criminal, seguridad ciudadana y orden público, y que en otros campos puedan compartir tareas, como ya ocurre con la vigilancia de hospitales, universidades o servicios públicos.