9 mar. 2013

El chaparrón que se nos puede venir encima


Articulo de opinión de los compañeros del sindicato SPV Sevilla.

Está a punto de caernos un nuevo chaparrón de recortes... Nuestros representantes en la mesa del convenio colectivo desojan una margarita a la que ya le quedan muy pocos pétalos. Solo tienen dos alternativas: le dan el visto bueno a la nueva propuesta patronal para re-negociar a la baja el convenio 2012-2014 o, por el contrario, escuchan el sentir mayoritario de los profesionales del sector que rechazan de lleno las pretensiones patronales de ahogar un poco más la economía y los derechos laborales del trabajador.

Y lo más llamativo y perverso de todo esto es que, la base de esta última batería de reuniones entre algunos sindicatos y la patronal han sido una serie de encuentros informales, y por lo tanto secretos, es decir, de la que no hay constancia ni se ha levantado acta alguna, que con los tiempos que corren para qué van a gastar en papel y tinta. Encima de la "mesa informal", el futuro de miles y miles de trabajadores a los que se les va a precarizar aún más su situación laboral. Debajo de la mesa, una clara intención: señores vamos a ver como nos ponemos de acuerdo para capear el temporal y pasamos esta mala racha. Es decir, los vigilantes que sigan sufriendo en sus carnes el efecto de los recortes, que parece que todavía hay margen de donde quitar, y nosotros, los negociadores (patronal y sindicatos), nos aseguramos por la parte social mantener el estatus (liberados, bolsa de horas y otras prebendas) y por la parte empresarial una marco laboral hecho a medida (a costa del trabajador) y flexibilizar el sector como si de un junco tropical se tratara.

Aunque nada está todavía firmado, o por lo menos aún no lo han sacado a la luz pública, a nadie se le escapa que las señales que vienen dando en los últimos días los sindicatos mayoritarios no son nada halagüeñas. Nadie nos asegura que vayan a tener en cuenta el clamor de la profesión (incluyendo muchos comités de empresa y delegaciones territoriales de sindicatos de toda clase) que no quieren el acuerdo propuesto por la patronal. El panorama que nos espera, si nada cambia de tendencia, pinta a una patronal y unos sindicatos aguantando razonablemente bien el chaparrón, adaptándose a las circunstancias del mercado y modificando las reglas de juego laborales a su gusto, según como arrecie, y por otro lado la clase trabajadora de a pié sufriendo las inclemencias de la crisis sin un mínimo paraguas para refugiarse.

Resumiendo, las empresas de seguridad privada generando beneficios a costa de sus asalariados (menos, pero siguen ganando dinero) los sindicatos con sus subvenciones y con sus liberados (esos que salen de las reuniones informales) y los trabajadores a aguantar el chaparrón... y parece que las previsiones dan agua para largo.



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